Diciembre 17, 2018

Una familia de Tartagal vivió unas vacaciones de terror en Bolivia

La Policía boliviana los maltrató y los amenazó con meterlos presos. En 700 kilómetros entre Yacuiba y Santa Cruz, les cobraron “peaje” al menos ocho veces.


Domingo 11 de Marzo de 2018, 6:45pm


La Paz, 11 de marzo (Urgentebo.com).- Desde que realizaron los trámites de migraciones en las oficinas ubicadas en el puente internacional Salvador Mazza - Pocitos, una familia de Tartagal vivió días para el olvido en unas cortas vacaciones que, antes del inicio de clases, habían programado realizar en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra.

Anahí Quinteros, junto a su esposo y sus dos hijos pequeños decidieron ir unos días al vecino país en su vehículo particular, pero apenas regresaron dieron a conocer por las redes sociales los momentos de terror que vivieron, donde la policía nacional de Bolivia los maltrató, los amenazó con meterlos presos a todos y les cobró al menos 8 veces "peaje" en unos 700 kilómetros que hay entre Yacuiba y Santa Cruz de la Sierra.

Anahí y su esposo, antes de hacer público los momentos que vivieron en el "hermano país" expusieron todo en el Consulado argentino en Santa Cruz. "Nos dijeron que denunciemos pero lo único que queríamos era volver a Tartagal. No nos animamos a denunciar a la Policía de Bolivia porque nos sentíamos a merced de ellos, desprotegidos", dijo.

"Sabemos que no somos los únicos argentinos que pasamos por esa experiencia espantosa y necesitamos hacerla pública", refirió Anahí, y aclaró: "No estoy para nada de acuerdo con los comentarios que se hicieron en contra de los bolivianos. Al subir la nota a las redes sociales mi familia y yo solo pretendemos advertirles a los argentinos que viajen en auto a Bolivia lo que les va a suceder. Porque es suficiente con que vean la patente argentina para que traten de sacar dinero, amenazándonos y haciéndonos sentir que ahí no tenemos derechos", aclaró la joven profesional de Tartagal.

Anahí refirió que "el 27 de febrero en horas de la mañana hicimos los trámites en la oficina de Migraciones porque nos dirigíamos con mi esposo y mis dos niños con destino a Santa Cruz de la Sierra. A pocos metros del puente internacional a la mano derecha, yendo desde Argentina está el primer control de la policía de Bolivia y allí nos detuvieron para ponernos un primer sello en la documentación de migraciones. Una mujer uniformada me dijo: "Para sellar el papel tiene que darnos su voluntad". Yo no entendía muy bien a qué se refería. Aquí estamos acostumbrados a que la Gendarmería o la Policía nos revise en la ruta, pero no a que uniformados nos pidan dinero", relató la mujer.

Anahí recordó: "Saqué 50 pesos argentinos y le di y nos dejó seguir circulando. Pero a menos de 50 kilómetros de Yacuiba apareció otro control policial. Nos pidieron los papeles y nos dijeron que tenían que poner un sello pero que teníamos que volver a pagar. Cuando se dieron cuenta de que me resistía a darles dinero, comenzaron a maltratarnos y a faltarnos el respeto delante de mis hijos que lógicamente se asustaron".

"Todos nos pedían plata"

"Acá no están en su país, acá se hace lo que nosotros decimos', me dijo un policía boliviano, así que tuve que agachar la cabeza y darle más dinero. No circulamos ni 50 kilómetros y apareció otro control. En todos nos pedían plata y nos ponían un sello pero lo peor fue antes de llegar a Villamontes: Nos hicieron bajar a todos, me pidieron papeles del auto, seguro, botiquín, documento de todos los que viajábamos y como no nos encontraban nada irregular, un policía agarró el papel de migración y lo escondió. Me dijo que me faltaba una documentación y yo le decía que se la acababa de entregar. Pero a los gritos me preguntó si lo estaba acusando de robarle documentación. Yo me quedé callada porque mis niños comenzaron a llorar y me pidió dinero. Creíamos que ya no nos molestarían más pero estábamos muy equivocados", dijo.

Advertir a otros

Anahí contó: “Ellos cuando ven que se trata de un vehículo con patente argentina tiran una piola que atraviesa toda la ruta y la levantan. Cuando mis hijos veían ese movimiento comenzaban a llorar y mi esposo y yo, a temblar porque no sabíamos con qué nos iban a salir estos policías”.

Y aclaró: “Seguimos con mucho miedo y no queremos salir en fotografías porque vivimos cerca de la frontera y cualquiera puede venir desde Bolivia y tomar represalias contra nosotros por lo que estoy contando. Pero doy a conocer esto que ya expuse ante el Consulado argentino en Santa Cruz de la Sierra, para evitarle a muchas familias argentinas el momento espantoso que nosotros vivimos. Como ellos nos decían a cada momento, las reglas las ponen ellos y eso es muy peligroso para     cualquiera”.