Diciembre 18, 2018

Rejas de sangre: criminales bolivianos más temidos

El Fantasma, Chiruchiru, Chino Suarez, Barbas Chocas, son el alias de los hombres más temidos del país y cuya pena, ahora, la pagan bajo tierra


Jueves 16 de Agosto de 2018, 11:15am


La Paz, 16 de agosto (Christian Rojas).- “Era la  hora del almuerzo y me dirigí al comedor. Para mi sorpresa y contento lo vi al ‘Chino’ agarrando una charola y haciendo cola para recibir su porción de alimento. No podía perder tan insuperable oportunidad, me acerqué silenciosamente, saqué mi arma del bolsillo, salté y le clavé la punta en la yugular…”, es uno de los últimos testimonios de Danilo Vargas, alias “El Fantasma”, dado al exdirector nacional de Régimen Penitenciario 2004-2005, Tomas Molina, quien cuenta la historia del difunto líder de pandillas en La Paz y de la cárcel de Chonchocoro, ubicado a 4.100 m.s.n.m, en el altiplano boliviano.

Historias de pandillas

La vida del considerado “reo más peligroso” se remonta a los años 90, en una sociedad boliviana que  aún no estaba hipnotizada por la televisión por cable, internet o redes sociales, pero sí por una película de la que todos hablaban y que causalmente marcó la vida de los jóvenes de ese entonces, “Sangre por Sangre” (Bloom in Blood Out). Quién no recuerda el film Américo-Mexicano protagonizado por Damián Chapa “Miclo Velka”, Jesse Borrego, “Cruzito” y Benjamín Bratt “ Paco Aguilar” (El gallo negro).  La trama del filme se basa en  tres jóvenes de 19 a 21 años miembros de una pandilla, “Los Vatos Locos” nombre que estaba sellado en su piel en un “placazo” (tinta en la piel).

En fin, la vida en las calles y pleitos entre pandillas llevó al protagonista  Miclo  a estar tras las rejas por asesinar al líder de la banda rival y ser parte de una familia disfuncional. Llega a cárcel de San Quintín en California, EEUU, donde conoce a Santana, líder de La Onda, y comienza una nueva historia de fechorías tras las rejas, cuya realidad no es diferente a la que se vivió y actualmente se vive en las cárceles de Bolivia.

Los antisociales que están en los penales bolivianos fueron alguna vez parte de una pandilla o un grupo  juvenil organizado, muchos de éstos no eran de escasos recursos, más al contrario eran de familias pudientes. Una clara muestra es la historia de Danilo Vargas, nacido en 1978, líder de pandillas en La Paz y fundador del extinto grupo Mara Queen. Este personaje es reconocido por sus crímenes a sangre fría dentro y fuera de la cárcel.

No todos tuvieron acceso a conocer a profundidad al “El Fantasma”, ni saber qué es lo que le llevò a purgar  sus delitos a prisión, primero, en el penal de  San Pedro y luego en el de máxima seguridad de Conchochoro de La Paz.

Tras el divorcio de sus padres, su madre y él emigraron a Estados Unidos. Se crió en el barrio de Harlem New York y ya sus 18 años de edad tenía antecedentes penales, fue entonces cuando un juez norteamericano planteó a su madre. “A la cárcel o a tu país”. Danilo y su madre eligieron la segunda opción, la deportación a Bolivia.

Ya en La Paz, se instalaron en un barrio de la zona Sur, y Danilo calificaba a sus amigos de “niños ricos”, con ellos formó su pandilla, y a ellos daba cátedra de lo hasta entonces aprendido en el país del norte.

 Según lo recuerda Molina, “El Fantasma siempre andaba con una escopeta enfundada en el pantalón, como en las películas de acción. Un día uno de sus seguidores hizo caso omiso a una orden y  no dudó en coger el arma  y propinarle un disparo en la cabeza”.

Este hecho cometido por Vargas, en 1996  generó noticia, su nombre acaparó las portadas de los principales periódicos del país, su fama llegó a los oídos de los líderes de las cárceles de La Paz como San Pedro, incluso su avezada forma de ser hizo que otro de los internos, Luis Amado Pacheco, mejor conocido como  “Barbas Chocas”, quien  ingresó a la cárcel por delitos de narcotráfico, en el caso del Narco Avión, lo contratara.

La trama “Sangre por Sangre” muestra la realidad tres las rejas, en cuyos pasillos pasan negocios a la vista de todos. Luis Amado Pacheco, “el Santana Boliviano, necesitaba generar ingresos desde el penal, es así que montó un negocio turístico en San Pedro, entonces, el Fantasma y otro de los reos peligrosos conocido como el “Chino Suárez”, se encargaban de proteger a  ‘Barbas Chocas’, mientras éste mostraba a los extranjeros “la centenaria mansión”.

“En aquella época, en 2008, los turistas entraban al penal de 10 en 10 con cámaras filmadoras y fotográficas, incluso agencias de viajes estaban involucradas en el negocio turístico. Los grupos de turistas eran dos. Uno vigilado por el “Chino” y el otro por “El Fantasma”. El negocio creció y también las ganancias no sólo para contento del “Barbas Chocas” sino también, se supone, para el gobernador,” argumentó el exdirector de Régimen Penitenciario.

Una desinteligencia en el negocio, por demás lucrativo, hizo que El Fantasma se rebelara. Barbas Chocas, pidió que Danilo Vargas sea trasladado a otro penal, su anhelo se concedió y fue trasladado a Chonchocoro. Era como ir del cielo al infierno, el del barrio de Harlem cambio su holgada vida para llegar a la altiplanicie de Viacha.

Un día de visita, tras haber ganado su confianza, Molina le preguntó a Vargas por qué había matado a Suárez, alias el Chino”. Con la cabeza cabizbaja y luego de un largo silenció respondió: “Era mi vida o la de él, lo recuerdo al chino y rezo por su alma”.

Según el testimonio de Molina, El Fantasma vio llegar a Suárez  a Chonchocoro por la puerta metálica por donde ingresan los nuevos presos. Cruzó miradas, Vargas le dijo: “Yo ya sabía a qué venía él…”.

Vargas continuó con el relato y le contó al además abogado que no podía perder más tiempo, que fue a su celda y sacó su punta (arma artesanal).

“El Chino instintivamente se agachó, quiso sacar su arma de uno de sus calcetines, pero para entonces ya estaba inutilizado… Por favor no quiero recordar más”, fueron las palabras del que un día fue un reo temido. El 28 de febrero del 2008, Vargas recibió tres disparos del arma de fuego por Cesar Llusco, que también un año después en la misma cárcel pagarían su delito. El 29 de octubre del 2009, Llusco se desangró con 16 puñaladas y murió.

El Chichuriru “ El loteador”.

Entre el 2004 y 2005, el Gobierno dio la orden de trasladar a los internos más peligrosos de Palmasola a Chonchocoro. Molina calificó ese hecho de “suicida y de película”, el capo de la delincuencia cruceña conocería el penal paceño y el “ Chichuriru” que el 7 de diciembre del  2003 apareció ahorcado en su celda.

El poderío de uno de los reos que era considerado entonces el más peligroso del penal cruceño, quedó en nada cuando ingresó a las rejas de la  penitenciaria del altiplano. Según el testimonio del exdirector de Régimen Penitenciario, de los 15 custodios que tenía en Palmasola sólo lo acompañaron dos al penal de Viacha. Los otros 17 eran sus enemigos que formaron un nuevo liderazgo  y ordenaron a sus guardaespaldas asesinarlo. “Lo dieron de baja”.

“Al día siguiente el cadáver del Chichuriro apareció colgado de una bisagra. Ante las autoridades, los asesinos gritaron en coro que el Chichuriro se había suicidado (…)”, cuenta  Tomas Molina.

 Cara a cara con  “Oti”

El 19 junio “ Oti”, Víctor Hugo Escobar, paseaba por los pasillos del penal de Chonchocoro, sin pensar que sería su ultimo día. Se aprestó a ir a ver un partido de fútsal que se disputaba entre los reclusos y un grupo de internos protagonizaron una reyerta y se acercaron a Escobar para propinarle más de 20 puñaladas,  lo quemaron y electrocutaron con un paralizador de cargas eléctricas. Según el informe del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), Víctor Escobar  murió por un shock hipovolémico.

Antes de morir, uno de lasúltimos personas que pudo conversar con Escobar fue Roger Montesinos, periodista y conductor del programa  Siete Pecados, que se difunde por la Cadena A. El periodista dijo que “Oti” sabía muchas cosas, que prefirió callar.

“Me le acerqué y le pregunté ¿Cuáles son esas cosas? y él me respondió: ´muchas cosas` que  diré en su momento, era información muy delicada”, contó Montesinos a la Revista Oxígeno.

En esa charla, el interno que dominó Palmasola  dijo que quería defender a los reclusos, ya que el 83% no tenían sentencia. Lamentó el trabajo de la justicia boliviana, en especial de los abogados.” Lo que quería Oti era defender a los privados de libertad, eso me dijo él que reflejaba la injusticia”.

El 20 de junio, Wilma Escobar, hermana del finado, declaró que su hermano recibía amenazas de muerte. “Oti refleja mucho a la sociedad y creo que se llevó muchas cosas a la tumba”, subrayó Montesinos.

En abril del 2008, Escobar mató al suboficial Edmundo Gramajo y el cabo Rubén Apaza, a balazos por rescatar a miembros de la barra brava de Oriente Petrolero. Un juez lo envió a Palmasola donde creo una fortaleza y se convirtió en el Regente del PC4.  En marzo de este año, un motín en el penal cruceño hizo que autoridades de Régimen Penitenciario y el Ministerio de Gobierno decidan trasladarlo al penal del municipio de Viacha donde murió.

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