Agosto 25, 2019

Nélida Sifuentes dio dura batalla al machismo y triunfó

Aún no olvida cuando su hermano le dijo que trabajaría en un prostíbulo. Marcó su vida. Aunque hoy lo ve como un chiste, eso le dio fuerzas para ser líder. Cuando habla de su familia, se le ilumina el rostro al referirse a su padre, quien fue su mentor y procuró estar siempre presente en su vida


Lunes 22 de Julio de 2019, 1:30pm




22 de julio (Revista Oxígeno para Urgentebo).- Era “changa” y su hermano decidió llevarla a Argentina. Ella no tenía plata; por eso, él se vio en la potestad de decirle: “No sacas nada como dirigente, te voy a llevar a un lugar de prostitución para que puedas trabajar, porque acá nadie te conoce”. Hoy aun caen lágrimas por sus mejillas, pero entiende que se lo dijo en chiste, quizás si fuera cierto lo hubiera hecho, pero no fue así. Estuvo un mes allá y retornó, bastó ese tiempo para que enfrentara al machismo de cerca, en su misma sangre, lo suficiente para romper con los “machitos”, incluso en las filas de Movimiento Al Socialismo (MAS).

La fuerza se refleja en sus brazos que siempre están descubiertos por las coquetas blusas que usa. En abril, levantó sola un quintal de arroz (46 kilos) durante un acto de entrega de alimentos y ayuda para los damnificados de las lluvias en Monteagudo, Chuquisaca. Quienes la conocen, saben que su fuerza no solo radica en su físico, sino en su personalidad que fue forjada por su incansable lucha, en las ideas por las que trabaja diariamente.

Nélida Sifuentes Cueto es oriunda de Tomina del departamento de Chuquisaca. Fue reportera, política, senadora y dirigente sindical del movimiento indígena originario campesino de Bolivia. Actualmente, es la ministra de Desarrollo Productivo y Economía Plural. A pesar de una apretada agenda, de la que aún sigue aprendiendo, decidió hablar con la revista Oxígeno sobre su vida sindical, su familia y los momentos duros que le tocó enfrentar antes de llegar al gabinete ministerial. 

Sus inicios

Tenía 15 años cuando se atrevió a asumir cargos en su comunidad. La mayoría de las jovencitas a esa edad espera de sus padres una fiesta, ella no. El regalo de su padre, un adulto mayor, fue la designación para representarlo en las distintas reuniones de Pampas Abajo. La primera vez que acudió a una reunión no fue admitida y la devolvieron a su casa porque solamente era de varones. Nélida Sifuentes no se resignó y continuó acudiendo a las citas. Ante ello y para poner a prueba su capacidad, fue nombrada como reportera popular de radio ACLO.

Tiempo después, la nombraron catequista, promotora jurídica y hasta educadora de un centro de ciclo inicial, donde le pagaban Bs 120 mensuales.

Con su sueldo compró una pequeña cocina que aún conserva y en la que prepara sus alimentos, quizás por un cariño especial, el resto de su sueldo lo gastaba en la participación de múltiples actividades a las que le tocaba acudir como responsable de ocho cargos en la comunidad.  Incluso, muchas veces, le tocó estar semanas enteras fuera de su casa o trasladarse largas distancias a pie.

La ministra nos cuenta que, en ocasiones, al caer la noche, el vehículo solamente la llevaba hasta Tomina y le tocó caminar hasta Pampas Abajo entre cinco y seis horas hasta llegar a su casa. Pese al peligro que representaba para una mujer joven trasladarse sola por la carretera, mediante “20 mil padres nuestros” en las apachetas, optaba por esconderse tras una roca cada vez que se aproximaba un vehículo, era la estrategia que utilizaba, según ella, para que no la violaran.

Ese no era el único costo que tenía que pagar para continuar en su carrera sindical. El hecho que más la marcó fue el conflicto al interior de su familia, debido a que nadie estaba de acuerdo con lo que hacía, excepto su padre, quien desde niña veía en ella una líder y que algún día llegaría muy lejos. 

Su familia

Nélida proviene de una familia chuquisaqueña de clase baja. Es la sexta hija de 10 hijos y creció toda su niñez y adolescencia en el área rural. 

Cuando habla de su familia, se le ilumina el rostro al referirse a su padre, quien fue su mentor y procuró estar siempre presente en su vida. Incluso el día en que la posesionaron como Ministra Desarrollo Productivo y Economía Plural de Bolivia, él estaba ahí.

Muchas veces, la joven dirigente se encontró sin dinero y pedía prestado a su padre, pero el anciano no solo le proveía la cantidad que ella necesitaba, sino mucho más, monto económico que debía administrar bien para asistir a todas las actividades que correspondía a su cargo.

Padre e hija se pasaban noches enteras conversando a detalle sobre los resultados de los ampliados, las discusiones que se presentaban y las observaciones que hacían a la joven dirigente. Él siempre le indicaba que debía ser decidida y no hablar nunca a medias, “blanco o negro”, es por eso que afirma, sin titubear, que es el resultado de su padre.

Un hecho que la alejó de la dirigencia fue el 2003, en la denominada “Guerra del Gas”, cuando el país atravesaba una crisis social que terminó con la huida del expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Ella ocupaba el cargo de ejecutiva de la provincia Tomina y tenía el deber de convocar a una movilización; pero, sin previa reunión con sus bases, convocó por radio a un bloqueo de caminos que fracasó. Ante el reclamo de la falta de experiencia, al año siguiente ella decidió irse junto a su hermano a la república de Argentina.

Al hablar de su hermano mayor, no puede evitar derramar lágrimas. Lo define como “muy malo, muy jodido” y “bien machista”. Asegura que, por el hecho de tener dinero, se creía con el derecho de maltratarla, discriminarla e incluso humillarla, porque ella no generaba recursos económicos en la vida sindical.

Por eso, se fue junto a él a la Argentina en busca de trabajo; pero, al mes, ella estaba de vuelta al país. Recuerda que incluso en una ocasión, su hermano la corrió de la casa de sus padres hasta que decidiera qué hacer con su vida porque todos sus hermanos trabajaban y para ellos la dirigencia no era un trabajo, sino una pérdida de tiempo. Sin embargo, su padre la reconfortaba e impulsaba a continuar. 

Todo eso cambió cuando ella empezó a ocupar cargos altos que implicaban un buen salario. “Ahora, que se los compro todo, soy querida en mi casa”, dice. Pero, no olvida que su padre, persona a la que ama más en este mundo, fue la única persona que supo demostrarle su amor cuando no tenía nada. “El dinero no debe cambiar a la gente. Si uno tiene la suerte de tener un poco más que otro, eso es motivo para compartir”, recomienda.

Entre lágrimas, asegura que jamás se le pasó por la cabeza ser ministra. Confiesa que el momento en que se enteró de su nombramiento, pensó en rechazar el cargo; pero, luego de reflexionar, llegó a la conclusión de que como mujer tenía toda la capacidad de asumir el cargo. “Sabía que no podía equivocarme, porque eso significaría hacer quedar mal a todas las mujeres. Me siento feliz y considero que estoy haciendo bien en el ministerio. Hay muchas cosas que estamos cambiando y muchas cosas por las que trabajar”.

Una mujer abstemia y soltera 

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Nélida Sifuentes, ministra de Desarrollo Productivo (Foto: Oxígeno)

Para la ministra, la política y el amor no van de la mano. Por eso, a sus casi 38 años, aún se mantiene soltera, pero confiesa que le gustaría tener hijos. Su padre siempre le advertía que antes de traer al mundo a un hijo, debía tener presente que dentro de una familia quien lleva la carga más pesada es la madre. Además, por el tipo de actividades que realiza, la llegada de un bebé complicaría mucho su trabajo. 

Nélida Sifuentes no es partidaria de las bebidas alcohólicas y aclara que no es religiosa. “No soy evangélica, pero a lo mucho te lo puedo tomar solo dos chuflays (bebida típica boliviana)”, detalla. Su bebida favorita es el vino, pero nunca se pasó de las cinco copas. 

Su padre le decía que, si quería tener el respeto de su entorno, debía ser cauta con la bebida. Entre risas nos dice: “Pues, nadie te enchufa con manguera para que te chupes”. Admite que en la dirigencia eso le costó ser criticada por su entorno, pero eso no cambiaba que ella prefiera bailar toda la noche a emborracharse.

Razones por las que no quiso ser ministra

La ministra se sincera y dice uno de los motivos por los que se negaba a aceptar el cargo en la cartera de Estado era la corrupción. “El pueblo te puede perdonar muchas cosas, pero que seas corrupto, yo creo que eso no te perdona”, asegura.

Aclara que se dieron casos en que gente de mandos bajos se corrompieron y pusieron en tela de juicio la gestión de una autoridad. “Los corruptos llevarán plata a su casa, pero al morir todos vamos al mismo hueco. Si uno puede ganarse la vida transparentemente, no entiendo por qué la necesidad de robar”, opina.

La gran cantidad de empresas dependientes del ministerio, era otra de las razones que la abrumaban, porque la tarea era grande; pero, tras cuatro meses en el cargo, admite que ya se habituó al ritmo de trabajo y anuncia mejores resultados.

Por otro lado, asegura que en el pasado la gente que ejercía cargos altos tenía que tener necesariamente una profesión y, como ella tuvo que dejar la escuela cuando cursaba el 4to de primaria, enfrenta discriminación y subestimación. “Hasta ahora, me deben decir: esta pobre cholita del campo de dónde nacen sus ideas si ni siquiera es profesional”. 

A punto de tirar la toalla

Otros de sus consejeros fueron el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García Linera, quienes algún momento le dijeron que “en la política no todo es una taza de leche”, donde los propios compañeros de partido se convierten en “verdaderos enemigos” más que la oposición.

Recuerda que en una ocasión le dijo al Vicepresidente: “Hasta aquí llegué, mis compañeros son los principales opositores. A mí la oposición no me cuestiona, no me critica, porque ellos saben el trabajo que hago, pero me duele que mis propios compañeros lo hagan”. La respuesta que le dio García Linera fue que cuando cuestionan a una persona es porque está avanzando y le aconsejó no pelear con quienes la molestan para concentrarse solo en avanzar.

Afirma que su presencia en el gabinete no se atribuye solo a que la normativa exige paridad. “Si llegué a ser senadora y ahora ministra fue porque vine desde abajo. Uno tiene que aprender a medir su capacidad y, ahora, creo que tengo la de asumir cualquier cargo, no me escaparía”, comenta.

Nélida Sifuentes, antes de ser ministra de Estado, ocupó durante dos gestiones el cargo de Vicepresidenta en el Senado. Ante la consulta de por qué no ocupó la presidencia de dicha instancia respondió: “Yo no escogí el cargo, uno debe trabajar donde le pongan”. 

Primeros pasos de su cartera de Estado

Las prioridades que tiene su ministerio son: Primero, fortalecer las empresas públicas del país; segundo, a los empresarios privados y, tercero, importar solamente en casos de productos que no haya en el país.

“Hay que ver el tema de los productos chinos y tenemos sugerencias de trabajar aranceles para eso, estrategias que están siendo analizadas para fortalecer al desarrollo productivo del país”.

Para ello, asegura que su instancia trabaja en la industrialización y el programa “consume lo nuestro”, el cual busca fortalecer con un proyecto de ley que espera reciba respaldo en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Además, la autoridad detalla que trabajan en la elaboración de un catálogo donde figuren todas las empresas con capacidad de exportación a nivel nacional. “Nuestro Presidente viaja mucho y sostiene varias reuniones, pero no tiene un material impreso que diga la cantidad de productos que Bolivia tiene para la exportación”. 

Desde lejos, Nélida Sifuentes es una sobreviviente de las adversidades y problemas que se le presentaron en el camino. Más allá de combatir el machismo, dentro de su propia familia, también lo hizo dentro de las filas del Movimiento Al Socialismo.

Para ella, la lucha de las mujeres es actualmente más llevadera gracias a las leyes aprobadas en favor de este sector. “Hoy, las puertas son tan amplias. Todas las mujeres debemos capacitarnos, trabajar con transparencia y honestidad para incluso reemplazar a muchos hombres, porque una mujer que tiene dinero nunca va a ser maltratada ni discriminada, porque, queramos o no, el tema económico, incide en la familia”.

Dispuesta para la foto, saca su mejor sonrisa y pese a la presión de que el avión la deje, dice: “Gracias compañera, cualquier cosa me llama”. “¿Hay algo más que firmar?”, Pregunta a sus asesores que no la abandonaron en ningún momento de la entrevista.

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