Julio 19, 2019

La oposición de la oposición

Hoy esos opositores están en franca picada, la falta de argumentos, la negativización y sobre todo la ausencia real de una propuesta, les está cobrando la factura que en un futuro, les podría obligar a asumir como último y sincero recurso la violencia, como la única opción para ratificar su discurso de destrucción y caos.


Domingo 12 de Mayo de 2019, 10:30am




Alguna vez alguien dijo que hacer oposición es una práctica política muy sencilla, parece que no es así. Hace poco se conocieron los resultados de la encuesta más reciente de IPSOS, en los que se puede ver que “la oposición”, no está logrando obtener el apoyo que tanto dice tener.

Quién lidera indudablemente a la oposición es Carlos Mesa. Sin embargo la suma de sus errores políticos, la contradicción e indefinición política ideológica que representa, ha hecho que su discurso se estanque y retroceda, después de haber llegado a un tope (25%) que no podrá volver a superar, a no ser que su propuesta programática sea tan igual o superior a la de Evo Morales, algo que está muy difícil de lograr, ya que por lo visto y oído hasta ahora, se concentra en una retórica idealista tan vacía como los sueños de un candidato pre fabricado y que trata de regirse a las recetas de las gurús del marketing político actuales, que plantean la desideologización del candidato como factor para seducir masas votantes cansadas de un tiempo de extrema politización y busca proyectarlos como actores de un “reality show” que en vez de set tienen la plataforma de la campaña electoral en el que se premia el histronismo radical y a la vez victimista del ahora, “new famous”.

Si establecemos a Carlos Mesa, como el candidato opositor artificial, que ha sido sacado del mismísimo sombrero del mago, podemos también afirmar que la agrupación de Óscar Ortiz/Rubén Costas, es entonces la verdadera oposición, una que ha luchado contra la gestión de Evo Morales, desde sus inicios y que por supuesto tiene más méritos que el mesismo de hoy. Sin embargo, Ortiz, el representante máximo de esta tendencia, no logra, para su desgracia política, levantar vuelo en las encuestas, se mantiene en un ocho por ciento con tendencia a descender, siendo probable que aún con la sumatoria que le hubiese significado la alianza con Unidad Nacional, el incremento no habría sido tan significativo, esto quiere decir entonces que la verdadera oposición está en crisis y que su extremismo no le está funcionando.

Todo indica que el pueblo boliviano, el electorado ha decidido castigar a la oposición, no solo a la liderada por los Demócratas, también a los que interpretaron muchas veces el coro negativo y desastroso, debido a la fragilidad de su propuesta que se basa en la destrucción antes que la construcción de alternativas inteligentes a las del Proceso de Cambio. Si hacemos memoria podemos recordar que el rol de la oposición en Bolivia no ha cambiado en absolutamente nada desde que Evo Morales juró como Presidente de Bolivia, puesto que su estrategia de negativizar todo lo que se ha hecho en el marco del Proceso de Cambio, no le ha servido para crecer, más bien para disminuir el poco apoyo que ha ido cultivando en todos estos años y si a esto le sumamos la violencia que proyecta en su discurso, que además oculta, silencia y mantiene vigente un peligroso racismo, su fracaso está servido sobre la mesa electoral.

Los voceros opositores son los principales culpables de esta caída, debido a la constante interpretación de su coro de la desgracia en las plazas principales de todo el país, allí de pie, día a día, se encargaron de denostar, desprestigiar cualquier avance que se daba en el país, reduciendo al impacto a casi cero, esgrimiendo siempre el dedo acusador y repitiendo el libreto de acusaciones sin fundamento y de criminalización que los políticos del pasado utilizaron contra toda fuerza política que surgía del pueblo y a la que no podían entender.

Esta negativa actitud se trasladó entonces a los sets de televisión, a las salas de redacción de los periódicos, a las salas de grabación de las radios, donde una y otra vez se interpretó, hasta el cansancio, el cuento de Pedrito y el lobo, solo que en esta ocasión la amenaza de la llegada del mamífero canino fue reemplazada por el advenimiento de una crisis económica, que nunca arribó al país, pero además descalificando permanente los logros económicos que se generaron, afirmando siempre que estas victorias se debieron a un golpe de suerte, a una extraña alineación de las estrellas en el epicentro místico del universo, que le permitieron a Bolivia, hoy ostentar el liderazgo en crecimiento y desarrollo, que se ha traducido en la estabilidad económica y social, que la oposición tanto ha intentado destruir en los 13 años de gestión de Evo Morales.

Hoy esos opositores están en franca picada, la falta de argumentos, la negativización y sobre todo la ausencia real de una propuesta, les está cobrando la factura que en un futuro, les podría obligar a asumir como último y sincero recurso la violencia, como la única opción para ratificar su discurso de destrucción y caos.

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