Julio 19, 2019

Dos mujeres jóvenes Uru Chipaya legislarán para contener la migración a Chile

Margarita Quispe y Silvia Mamani, legisladoras a sus  21 años. Ellas son de la nación indígena Uru Chipaya.


Viernes 2 de Marzo de 2018, 1:15pm




La Paz, 02 de marzo (Soledad Mena, Urgentebo).- Margarita Quispe y Silvia Mamani son las autoridades más jóvenes del Órgano Legislativo de la nación Uru Chipaya de Oruro. Ambos fueron elegidos por voto directo a los 20 años. Una vez posesionados, expresaron que entre sus prioridades de gestión estará la  búsqueda de medidas para contener la migración de los jóvenes a Chile por falta de empleo. Quieren cambiar dicha realidad mejorando las condiciones de estudio en la comunidad.

Quispe y Mamani representan a dos de las cuatro comunidades de la nación Uru  Chipaya: Wistrullani y Ayparavi. Fueron elegidos por usos y costumbres en el proceso de constitución de  la autonomía indígena.

En la primera gestión de la nación indígena autónoma, los comunarios decidieron generar equidad de género y generacional en la constitución de sus autoridades para que las mujeres y los jóvenes  sean representados y atendidos.

“Nosotras los Laymis  hemos sido electos  mediante voto directo, equitativo y por alternancia. También han pensado en dar la oportunidad a la gente joven y alternar la gestión  con personas mayores por su experiencia”, dijo Silvia  Mamani.

Es así que Margarita y Silvia llegan a hacer parte del primer Laymis Parla (Órgano Legislativo), conformado por ocho Tantïñi Layminaka mä eph (legisladores) a los 21 años.

Las nuevas autoridades fueron posesionadas, junto a otros seis,  con una ofrenda a la Pachamama el pasado 30 de enero en la plaza central de la comunidad, donde también recibieron sus credenciales de la Corte Departamental Electoral de Oruro. Iniciaron su gestión legislativa con esperanza y enfocados en mejoran el rumbo de los jóvenes que ahora salen de la comunidad hacia Chile en busca de nuevas oportunidades.

Los adolescentes y jóvenes de Uru Chipaya se van cada vacación y fin de año a Chile en busca de mejores oportunidades.

“No queremos que se vayan, al menos no de Bolivia. Esperamos que tengan oportunidades. La mayoría se va a Chile, hay mucha migración. Algunos pasan ilegalmente y otros van con papeles y se quedan tres meses”, dijo Mamani. 

En una anterior edición de este semanario, El Compadre mostró la problemática de la migración.

La propuesta de los legisladoras es instalar un centro tecnológico para que los jóvenes se preparen mejor y salgan bachilleres preparados en una rama técnica. La idea es que no salgan del país, si bien  no hay empleo en la comunidad podrían buscar una oportunidad en la ciudad de Oruro, al estar mejor preparados.  

“Apenas termina la escuela se van a Chile porque los jóvenes queremos comprarnos cosas, sobre todo nuestros útiles escolares, pero retornan”, apuntó Margarita Quispe con preocupación.

La propuesta es capacitarlos en agricultura y panadería, rubros a los que se dedican eventualmente cuando viajan al país vecino.

El  periodo de las legisladoras es de cuatro años, en ese tiempo también quieren impulsar iniciativas legales relacionadas con salud, educación, producción, infraestructura y deporte para mejorar la calidad de vida de la comunidad. 

Margarita Quispe habla del Suma Camaña (Vivir Bien), un principio filosófico adoptado por el gobierno y que ella quiere hacer realidad en la comunidad Wistrullani.

“Con el proceso de la autonomía en Chipaya podemos salir adelante, es algo histórico. Hay una esperanza para nosotros. Mi propuesta es el Suma Camaña para mi pueblo.  Vamos a trabajar con la comunidad”, dijo.

Una de las prioridades de Silvia Mamani es mejorar los ingresos para la comunidad. La carretera aún es de tierra,  lo que provoca que se tarde en el viaje a la ciudad de Oruro y haya pocos visitantes.  Además, quiere mejorar la condición de vida de las mujeres capacitándolas en áreas productivas.

“El camino es complicado y dificultoso en la época de lluvia. Debemos emprender actividades para las mujeres”, apuntó Mamani.

Tuvieron que pasar nueve años para que  Uru  Chipaya pueda consolidar su autonomía que empezó con un referéndum.