Abril 21, 2019

Cergio Prudencio: La cultura está tomando la política de Bolivia

La cultura la que está tomando a la política, la cultura está entrando a un nivel de protagonismo, del que había carecido antes, dice el presidente ejecutivo de la FCBCB en transición, Cergio Prudencio Bilbao, tras la controversia generada sobre la decisión del gobierno de hacer que la fundación pase a tuición del Ministerio de Culturas.


Martes 7 de Junio de 2016, 3:45pm


La Paz, 07 de junio (Rolando Garvizu para Urgentebo).- La transición de la Fundación Cultural Banco Central de Bolivia (FCBCB) hacia la Fundación Cultural Boliviana, que estará bajo tuición del Ministerio de Culturas, no puede ser considerada como una incursión de la política en la cultura. Por el contrario, es la cultura la que está tomando a la política, la cultura está entrando a un nivel de protagonismo, del que había carecido antes. Esta afirmación pertenece al nuevo presidente ejecutivo de la FCBCB en transición, Cergio Prudencio Bilbao, quien en una entrevista con la revista Oxígeno hizo conocer sus planes, su visión cultural y lo que se pretende con la transición de esta institución hacia la nueva Fundación Cultural Boliviana.

Con esas palabras, Prudencio hace frente a la controversia que se ha generado, luego de que el gobierno del presidente Evo Morales determinó que la FCBCB pase a tuición del Ministerio de Culturas. El entrevistado asegura que los temores que existen sobre el futuro y el sentido de los museos y repositorios no tienen asidero, pero afirma con claridad que, en la actual coyuntura, la cultura está incorporándose en la política, en el proceso de cambio.

Revista Oxígeno.- ¿Cuáles los planes que tiene tanto para el corto como mediano plazo?

Cergio Prudencio.- En el corto plazo, lo que me toca es llevar adelante la transición. La FCBCB está en transición de tutoría; pasará del Banco Central de Bolivia (BCB) al Ministerio de Culturas. Esta es la primera misión encomendada.

Luego habrá cambio de nombre, a Fundación Cultural Boliviana y entrará en período de reestructura-ción interna por 120 días, en coordinación con el Ministerio de Culturas, la nueva entidad tutelar.

Este cambio de tutoría ¿tendrá efectos en el personal o su autonomía?

Es muy importante mencionar que,  primero, este traspaso garantiza la sostenibilidad de los recursos financieros por parte del BCB. Migramos al Ministerio de Cultura, porque es el órgano rector de la cultura del país, pero el financiamiento seguirá viniendo del BCB. En segundo lugar, la Fundación conservará su estructura; pasa a tuición del Ministerio de Cultural como una entidad descentralizada, con autonomía de gestión administrativa. Su estructura orgánica plena y total, es decir la presidencia y seis centros reposito-rios, se conservan, lo que garantiza estabilidad y continuidad laboral.

 ¿Y el personal?

Para efectos que la población comprenda, es muy importante que esto quede muy claro: hay inamovilidad funcionaria. Esta es una medida que la cultura debería celebrarlo. Estamos pasando al paraguas de un ente rector de la cultura del país sin afectar nuestra independencia de gestión administrativa y posibili-tando la expansión de mandato y objetivos.

¿Están garantizados los recursos para las instancias dependientes?

Al estar asegurada la fuente de financiamiento y con la presencia del Banco Central en el directorio -que lo constituirán entre el Ministerio y el Banco- se garantizan todos los aspectos funcionales y operativos de todos los centros.

¿La transición terminará este año?

La etapa de transición está sujeta a la aprobación de la ley. Esto se estima que pueda darse en los próximos 45 a 60 días. A partir de la aprobación de la ley entramos a un periodo de 120 días -para entonces ya será octubre- para dedicarnos al reordenamiento institucional y preparar la reglamentación de la ley, que definirá los aspectos operativos y prácticos. En mi opinión, la fundación con todo este aparato legal, iniciará sus operaciones el próximo año.

¿Quiénes forman del Directorio?

El Directorio de la Fundación Cultural Boliviana está conformado por miembros delegados del Ministe-rio de Cultura y el Banco Central. Y, el Consejo (institución colegiada de generación de la gestión cultural) actualmente lo conforman siete consejeros, tres nombrados por el Ministerio de Culturas y cuatro por el BCB, mediante una modalidad que se aplica hace muchos años.

¿Es el directorio el que elige al presidente de la Fundación?       

La nueva estructura la Fundación Cultural Boliviana ya no tendrá un presidente sino un Director Gene-ral Ejecutivo, de acuerdo a lo que la norma establece para las instituciones descentralizadas, y será desig-nado por el directorio. Aunque eso no está reglamentado aun.

A mí me nombró la estructura la FCBCB, es decir el presidente del BCB en coordinación con el Ministro de Culturas.

Hay temor en la Casa de la Moneda o el Repositorio de Sucre y se habla de politización de la cultura...

Este cuestionamiento no tiene base, por la propia redacción del anteproyecto de ley que prevé todo lo que le dije: cambio de tuición y nombre, plan de financiamiento, constitución del directorio institucional, preservación de la estructura de la Fundación como está y, consecuentemente, garantía de estabilidad laboral.

Es importante remarcar que esas observaciones no tienen ninguna base. Si en el proyecto de ley hubiera alguna referencia a este tipo de temores, lo tendríamos que estar discutiendo, pero el proyecto no con-templa nada de eso. Estoy aquí para garantizar que la sucesión de tuición se hará en el marco del mayor respeto a la autonomía de gestión de la Fundación a cargo de estos repositorios.

Con el cambio de tuición, ¿las políticas culturales de la Fundación las toma el Directorio o serán sugeridas por el Ministerio de Cultura?

Vamos a operar bajo la premisa de una cultura integrada, una visión cultural integral. Veamos un ejem-plo: YPFB se rige por políticas nacionales de hidrocarburos y el Ministerio de Hidrocarburos coordinan con esta empresa en aspectos de política, técnicos, operativos, logísticos. Es la misma figura con la Fundación. Además, es lógico que una fundación cultural coordine políticas, criterios, objetivos; avizore un hori-zonte futuro en coordinación con el órgano rector del gobierno en el área cultural.

¿Había antes esta coordinación?

Efectivamente sí. Nosotros veníamos coordinando e intercambiando puntos de vista con el Ministerio desde hace mucho tiempo. Ya en el estatuto aprobado el año pasado, se establecía esa figura con total claridad, porque nos interesaba esa coordinación con la entidad rectora de las políticas culturales del Estado Plurinacional.

¿Podemos hablar de que la política está tomando la cultura?

La cultura está tomando la política, que es otra cosa.  La cultura está entrando a un nivel de protagonismo, que debía haber tenido siempre, el de operar en el marco de las múltiples relaciones que genera el ser humano entre sus semejantes, con la naturaleza, con el universo. Ese es el marco que define cultura y en ese sentido, esta Fundación –como un ente operativo en este rango de definiciones- está tomando el espacio de la política, y no al revés.

En este marco, ¿la Fundación tomará en cuenta las transformaciones que se generan en el proceso de cambio?

 Eso es ineludible, es como si lloviera y quisiéramos no mojarnos. El proceso de cambio es un proceso histórico que gravita desde hace 10 años sobre la integralidad del país, en todos sus órdenes y estamen-tos sociales.

De alguna manera el crecimiento de la Fundación Cultural Boliviana, al punto de necesitar mayor cober-tura institucional para su desarrollo, es un síntoma del proceso de cambio que ha incorporado a la vida cultural, política, económica, social y productiva a sectores que antes estaban al margen.

Somos un síntoma de ese país, para bien, y por eso nos corresponde ahora darle forma a esta institución en concordancia con esta nueva sociedad real.

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Cergio Prudencio, presidente de la Fundación (foto Luis Gandarillas)

¿Se piensa en incorporar al “paraguas” de esta Fundación a otras instituciones culturales del país?

Sí, existe alguna visión, pero sería irresponsable de mi parte dar algún nombre ahora, porque vamos a obrar con la seriedad del caso, sin generar susceptibilidades, incertidumbre ni especulación.

El objetivo es que en este brazo operativo de la cultura, la mayor cantidad de instancias de gestión cultural puedan encontrar algún amparo. Esa es la visión de largo plazo. Teniendo en cuenta que, si de una crisis adolece la producción cultural es precisamente esa, la falta de amparo bajo el cual desarrollarse.

Entre los planes que se tenemos, también está el crecimiento de las instituciones que dependen de la Fundación. La FCBCB tiene seis centros y queremos que con el cambio de tutoría se puedan expandir a más centros, en diferentes ciudades del país, y al mismo tiempo se puedan ampliar ellos mismos.

¿Cuánto durará su período en esta Fundación?

Soy consejero por 5 años, del 2012 al 2017. El mandato de consejero fenece el próximo año. Mi condición de presidente debería, nominalmente, terminar cuando termine mi función como consejero, pero eso será sujeto de determinaciones oportunas por las instancias pertinentes. Fui nombrado consejero en representación del BCB, y designado presidente de la Fundación por el presidente del BCB y el Ministro de Culturas.